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Terra
La Coctelera

Corriendo por mí mismo

En el año que ha pasado
un Eris me he recorrido.

"La Discordia" me ha servido
su diámetro, aproximado,
para cubrir, esforzado,
un periplo por mi mundo,
dándome el fruto fecundo
que da el querer redoblarlo.

Parto de nuevo a cruzarlo
con mil sueños, vagabundo.

(El planeta enano Eris, que recibe su nombre por la diosa de la discordia de la mitología griega, tiene un diámetro de 2.400 kms aproximadamente)

(La palabra "planeta" proviene del griego. Significa "vagabundo", porque las órbitas de los planetas desde la tierra parecen aleatoria, a diferencia de las estrellas fijas)

Abuelo, ¿qué hora es ahora?

- Abuelo, ¿qué hora es ahora?
- Es temprano, mi pequeño;
hora de llantos, de risas,
hora de todos los juegos,
hora de amigos del alma,
hora de oler el romero,
hora de darle a los hombres
promesa de un mundo nuevo,
hora de ver la mañana,
hora de oir el silencio.

- Abuelo, ¿qué hora es ahora?
- Es tu hora, mi pequeño;
hora de amor, de cariño,
hora de amigos eternos,
hora de darle a los hombres
la senda de un mundo nuevo,
hora de la hora que falta
para escuchar el silencio,
hora del día que pasa
con recuerdos de romero.

- Abuelo, ¿qué hora es ahora?
- Es muy tarde, mi pequeño;
hora de guiar a los hombres
con tu faro, a un mundo nuevo,
hora de amor que se marcha
pues amigos... quedan menos,
hora de la hora que pasa
al galope entre silencios,
y... llegándote esta hora,
hora de ser tú el abuelo.

(a mi abuelo, que me enseñó a leer las horas en su reloj de bolsillo... de esos ya no quedan)

Preparativos de Feria

En el Real hoy de arreglan
detalles de última hora;
se cuelgan los farolillos,
las casetas, se decoran,
alegría entre conocidos...
todo el mundo colabora.
Siendo así, que los cimientos
que sustentan esas lonas
no son ladrillos ni hierros
que se venden y se compran,
son todos esos amigos
que, tan sólo... se atesoran.

(a esa caseta que no tengo)

¿A quién buscas nazareno?

¿A quién buscas, nazareno
cuando sin dejar la fila
vas tu vista reposando
sobre la gente que mira
el paso lento y solemne
que lleva tu cofradía?

¿Buscas a aquella muchacha
que hace años se ponía
aguardándote en la calle
justo antes de la avenida?

Su nombre, no lo recuerdas,
pero sí, que la querías,
y que sus ojos ardientes
tu túnica distinguían
a cien metros de distancia...
esos metros recorrías
como si andases volando
cazado por su sonrisa.

¿Buscas a la que te espera
en casa al final del día
y que a verte con los niños
va al balcón de unas amigas?

Su nombre lo has pronunciado
al despedirte con prisa
cuando, al salir a la calle,
sus manos blancas ponían
sobre el negro penitente
el color de la armonía.
Sabes bien dónde encontrarla
pero aún así... siempre ansías,
reencontrarla en aquel sitio
donde antes se ponía.

(a Á, con amor nazareno)

Rapero en la Catedral

Ayer viernes nuestra seo,
mientras yo procesionaba,
un rapero conquistaba...
¡es verdad!, ¡no es cachondeo!

Paso aquí sin más rodeo
a explicar los pormenores,
presentando a los actores
que entraban en este encuadre.

El primero era mi padre,
nuestro arcipreste moderno.
Desprovisto del cuaderno
que le fuera prometido
se encontró comprometido
sin chuleta de oraciones,
y aún sin tener condiciones
con su mejor predicar
pudo la cosa salvar
sin entrar en la herejía.
Le sirvió la teología
que aprendiera en tiempos mozos,
aportando los esbozos
de su plática de urgencia.

Segundo en comparecencia
en la Iglesia Catedral
fue esta astilla principal,
de rama no tengo apresto,
que aquí encarno yo en modesto.

Vestido de penitente,
avistaba a aquel valiente,
quien con mirada perdida
afrontaba su corrida
con cierta veteranía.
Su estampa, me parecía,
superaba a un buen torero
y era propia de un rapero
que de rimas prescindía.

(un abrazo nazareno)

Tres Caídas

Ya forma la cofradía,
de negro otra vez salimos.
Sin más color convenimos
el viernes, cerrando el día,
cubrir pena y alegría
y algún que otro mal pecado
frente al Cristo arrodillado
que, exhausto tras tres caidas,
va escoltando nuestras vidas
con su leño remolcado.

(a mi querida hermandad de San Isidoro)

Dos mil kilómetros

Los dos mil he superado,
en kilómetros, bastantes,
puesto que en ellos el de antes
bien atrás de mí he dejado.
Siendo así, el resultado
de ésta mi diaria carrera
es que no soy el que era
y un nuevo ser he fraguado.
¡Incluso un blog he creado
en negro, en la Coctelera!

Pienso seguir con lo mío
y redoblar esta gesta
siendo así, que hasta una apuesta
aceptaría. Confío
que ni mañana con frío
ni viajes, trenes, aviones,
problemas, sueños, reuniones,
ni familia, ni amistad
tuerzan esta voluntad
que aquí expongo en mis canciones.

(gracias por seguirme)

Detector de Frikies

En Cuzco han habilitado
de "Frikies" un detector.
Otea, ojo avizor,
siempre con sumo cuidado
Abengoa, esperanzado,
de encontrar a sus afines,
lanzando por sus confines
ciertas palabras en clave:
"Asimov" es siempre llave
para hallar sus alevines.

Una vez encuentra eco
nadie puede detenerle
y lejos de sorprenderle
tu afición por el muñeco
de Dar Wader, él, muy seco
responde como un doctor
cómo fue que este señor
se curó las almorranas
tomando por las mañanas
de "Endor" un cierto licor.

(desde el lado oscuro)