Los dos mil he superado,
en kilómetros, bastantes,
puesto que en ellos el de antes
bien atrás de mí he dejado.
Siendo así, el resultado
de ésta mi diaria carrera
es que no soy el que era
y un nuevo ser he fraguado.
¡Incluso un blog he creado
en negro, en la Coctelera!
Pienso seguir con lo mío
y redoblar esta gesta
siendo así, que hasta una apuesta
aceptaría. Confío
que ni mañana con frío
ni viajes, trenes, aviones,
problemas, sueños, reuniones,
ni familia, ni amistad
tuerzan esta voluntad
que aquí expongo en mis canciones.
(gracias por seguirme)
Si a tan alta cima llegaste
con tu voluntad indómita,
una gran medalla, Dónota,
por tus hazañas ganaste.
Pero no olvides, amigo,
que tu carrera es finita
y un día has de cortar la cinta
más corta que tu quisieras.
Para entonces guarda fuerzas,
pues el reto es aún más grande:
conformarte con el logro
de ir a ninguna parte
sin dejar de sonreir,
pues puedes aún jactarte
de tener medalla de oro
en el arte de vivir.
¡Y que no es poco!
Gracias, Inma, el comentario
me recuerda que he ganado
en amigos un puñado
que aquí siguen este diario.
Aún no pienso en el armario
esconder mis zapatillas.
Todavía algunas millas
le quedan a este poeta,
siendo así que la receta
para seguir en la lucha,
sin duda es no tener mucha
pereza y buscar tu meta.