Ya forma la cofradía,
de negro otra vez salimos.
Sin más color convenimos
el viernes, cerrando el día,
cubrir pena y alegría
y algún que otro mal pecado
frente al Cristo arrodillado
que, exhausto tras tres caidas,
va escoltando nuestras vidas
con su leño remolcado.
(a mi querida hermandad de San Isidoro)
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